El cine Ciudad Lineal

miércoles, 7 de noviembre de 2012


Una imagen tomada desde el propio edificio del cine Ciudad Lineal donde se ve el cruce de  las calles Arturo Soria (tranvía) con la carretera de Hortaleza, actual López de Hoyos, (autobús).

En el año 1959 la Ciudad Lineal aún era un tremendo barrizal donde tan solo algunos tramos de su calzada habían sido asfaltados o adoquinados. El cruce de la antigua Carretera de Hortaleza con la Calle de Arturo Soria era uno de esos puntos donde el transito era mayor, sobre todo por las gentes de los barrios de Hortaleza y Canillas. Allí, donde el límite de los taxis cambiaban de zona y en un lugar de creciente remodelación, se construyó un nuevo cine que llevaría anexo una sala de fiestas, el Cine y Club Ciudad Lineal.

Nuevamente aparece en nuestro camino la familia Reyzábal, en este caso el cinematógrafo será propiedad de Milagros, una de las hijas de don Julián Reyzábal (abuelo), uno de los clanes con más locales de espectáculos en la capital y que vivirán de este negocio generación tras generación.
El proyecto fue llevado a cabo por el afamado arquitecto vasco José Luis Sanz de Magallón que tomará mucho más renombre al cabo de los años cuando se dedica no solo al mundo de la arquitectura, sino también al de la pintura, siendo premiado por ello en varias ocasiones, y que trabajó con la familia Reyzábal en varias ocasiones.

En unos terrenos hasta el momento despoblados pertenecientes a la manzana 79 de la obsoleta Ciudad Lineal y colindando con un antiguo hotelillo conocido como Villa Sol, se levantó este nuevo inmueble de cuatro alturas destinados a viviendas con fachadas a tres calles, López de Hoyos 305, Arturo Soria 195 y Vicente Muzas 12.

Una imagen de los años 60 donde se ve el emplazamiento del inmueble.

Detrás del bar Jacinto, al otro lado de López de Hoyos y a la izquierda del solar que se ve, se levantaba el Cine Ciudad Lineal, en la parada 10 del tranvía.

Había muchísimo desnivel entre la calle de Vicente Muzas y la de López de Hoyos, unos 3,50 metros aproximadamente, lo que facilitó la construcción de la sala de fiestas.

El edificio de viviendas era realmente casi todo fachada, ya que la gran parte del solar estaba invadido por el patio de butacas del cine. Bajo las viviendas y ocupando la curva que ofrecía la esquina evitando de esta forma ser tan precipitada, se dio entrada al local de espectáculos cinematográficos, dejando el acceso a la sala de fiestas en la calle de López de Hoyos, justamente debajo del patio de butacas.

Alzado continuado a las calles de López de Hoyos c/v a Arturo Soria.

El edificio se construyó con estructura de hormigón armado salvo la cubierta del patio de butacas para la cual se utilizó una estructura de cerchas de hierro y planchas de “Uralita”. En sus fachadas eran de ladrillo visto solo adornado por paños de “Gresite” gris bajo los huecos de ventanas. Sobre la entrada del cine se colocaron dos marquesinas de hormigón armado con cierto aire racionalista y que enmarcaban el espacio destinado a las carteleras.  Debido al desnivel existente en la calle, la entrada estaba precedida de varios escalones tras los cuales y atravesando las grandes puertas de cristal encontrábamos el vestíbulo. Este era muy alto, adornado con sencillez; toda la entrada era una gran escalinata en curva que desembarcaba en un espacio de encuentro con las escaleras que accedían directamente al entresuelo y que el arquitecto había colocado estratégicamente para realizar un desalojo muy rápido y ordenado.

Inédita imagen de la entrada al cine Ciudad Lineal en su primera época poco después de su inauguración.

En esta planta estaban los aseos de señoras, dejando los de caballeros en el sótano junto a la caldera de calefacción y el clima artificial de refrigeración. El resto de la planta baja estaba ocupada por un largo corredor que iba ascendiendo para conseguir alcanzar la entrada a las localidades más alejadas de la pantalla y que desembocaba en otra escalinata de acceso al entresuelo, y en una puerta de salida en caso de emergencia a la calle posterior. Se accedía al interior del patio de butacas por medio de tres grandes huecos de dos hojas, cada uno se habían situado lateralmente. En la parte posterior junto a la última fila, una cuarta puerta daba salida directa a la calle posterior de Vicente Muzas.

Anteproyecto de la planta baja del cine Ciudad Lineal, sobre él se realizaron  algunas pequeñas modificaciones.

El pasillo que estaba junto al vestíbulo de entrada y que iba dando entrada a las diferentes localidades. Al fondo la puerta de acceso a las escaleras del entresuelo.

El arquitecto puso especial cuidado en la distribución de las escaleras de acceso al piso alto, creando varios grupos de peldaños separados por vestíbulos, lo cual confería una subida menos pronunciada y más agradable para el público.

El patio de butacas, que tenía un pronunciado desnivel hacia la pantalla, estaba recorrido por un gran pasillo central y otros dos laterales. Las paredes tenían un alto friso de dos metros de madera, dejando el resto de los paramentos verticales entelados. Rompían la amplitud de estos altísimos paños los plafones de iluminación que reforzados por las lámparas ocultas tras las molduras de escayola en el techo del entresuelo y principal inundaban de luz la sala. Los suelos estaban cubiertos de “sintasol” grisáceo y sobre él 741 butacas que componían el aforo del patio, estas eran muy cómodas, construidas con tubo metálico y asiento abatible. Los techos tenían grandes molduras escalonadas que escondían la iluminación y las salidas de ventilación, confiriendo al local una decoración muy moderna.

Un aspecto del conjunto del patio y entresuelo del moderno cine Ciudad Lineal.

El patio de butacas se estrechaba hacia la pantalla, teniendo en su fondo 20,50 metros y en la parte opuesta, a la de la pantalla 16,20 centrando todas las miradas de los espectadores a ésta. La pantalla se elevaba aproximadamente un metro sobre el suelo y ocupaba de lado a lado del local marginándose lateralmente únicamente por los cortinajes y, superior e inferiormente, por tableros retroiluminados que embellecían e iluminaban el escenario.

La pantalla vista desde las últimas localidades del patio.

Anteproyecto de la planta primera del local, obsérvese su funcional esquema.

El acceso a la planta superior se realizaba como hemos indicado antes por dos tiros de escalera, uno situado a la entrada de la sala junto a la puerta principal y otro al fondo del gran pasillo distribuidor junto a la calle posterior. Ambos desembocaban en un amplio vestíbulo desde donde se accedía al entresuelo. En esta planta además había aseos para caballeros y señoras, y una amplia barra de bar que se había instalado en uno de los rincones del vestíbulo quedando enfrentada a uno de los dos huecos con escaleras que daban acceso a las restantes 453 localidades conformando un total de 1.194 butacas. La decoración era idéntica a la del patio, frisos de madera y paredes enteladas. Al fondo, y tras la última fila, había varias ventanas de ventilación directas a la calle de Vicente Muzas, mientras que la cabina volaba sobre éstas un piso más arriba.

Un aspecto del amplio entresuelo, sobre las últimas filas la cabina de proyección.

Sin duda alguna era un excelente local de proyecciones, muy confortable, seguro y moderno, contaba con todos los sistemas de extinción en caso de incendio, extintores y bocas de riego, iluminación en escaleras y unos accesos inmejorables.

Junto a los aseos masculinos de la primera planta había una puerta por la que se accedía a una escalera de servicio que subía dos plantas hasta llegar a la moderna cabina de proyección. En este piso se encontraba el cuarto del proyeccionista, un aseo, un pequeño despacho y la cabina de proyección donde se habían instalado dos modernos proyectores marca Wextrex de 35 mm.


Un aspecto del entresuelo completo. Obsérvense algunos detalles como la escalera que accedía a la cabina tras las últimas filas, o el gigantesco espacio triangular desocupado tras la pantalla.

Alzado posterior a la calle de Vicente Muzas, tres de las puertas eran de desalojo del cine, la cuarta era de la sala de fiestas.

El cine se inauguró en 1961 como sala de primer reestreno con llenos en todas las sesiones. La zona era ideal para la instalación de un cinematógrafo por dos fundamentales razones: la creciente población en la zona y falta de este tipo de equipamientos en las cercanías.

Funcionó continuadamente durante muchísimo tiempo. En él además se dieron mítines políticos en los años 70. Sufrió algunas pequeñas reformas pero conservó su aspecto inicial hasta el final de sus días. Cerró en el año 1994 con la película Aladín en cartel. Es en este momento fue cuando sufrió una importantísima reforma para trasformar el antiguo entresuelo en dos salas, dejando espacio en la planta calle para otro negocio. Su fachada fue desfigurada cediéndose casi en su totalidad al local comercial que ocuparía la planta baja, y construyendo una entrada para las salas de cine junto al espacio que anteriormente había ocupado la taquilla.


Dos aspectos de la fachada del inmueble en los primeros años 2000.

La reforma duró algunos meses y consistió en crear un acceso a partir de la antigua escalinata de entrada al piso superior. Desde el ya modernizado vestíbulo de entresuelo se accedía por medio de las antiguas entradas a las localidades dando acceso a dos salas independientes, una de ellas con una extraña fisonomía ya que tenía un pilar que hacia disminuir sustancialmente el número de localidades. Conformaban un total de 343 modernas butacas las dos salas. El cine se inauguró en 1994 y funcionó con una selecta programación de estreno. La vida de los cines Ciudad Lineal fue efímera, funcionaron escasamente 12 años; en marzo de 2006 fueron clausurados y desde entonces no se ha realizado ningún tipo de reforma en el local. Su fachada fue tapiada para evitar daños y tan solo queda como vestigio del pasado sus taquillas y sus carteleras que hoy solo exhiben polvo. Su futuro es incierto, ya que ocupan las plantas altas del cubículo que se construyó anexo al edificio principal, con lo cual es complicado darle otro uso. Tal vez haya una próxima resurrección.

Aspecto actual de la triste fachada de los clausurados cines Ciudad Lineal.

Recuerdos del cine Ciudad Lineal
“El cine Ciudad Lineal era el cine de mi barrio, es más, diría que el cine de mi vida pues su inauguración coincidió casi con mi nacimiento. Como a todos nos pasa, hay ciertos lugares que están ligados a nuestro desarrollo como personas y por eso los tenemos un especial cariño.

Yo iba al cine los martes que era cuando libraba mi padre. Me iban a buscar a la puerta del colegio; era el único día, el resto bajaba con mi hermano o volvía solo, y después entrábamos al cine. Esto sería sobre el año 1968 ó 69.

Era de sesión doble continua. Tengo el recuerdo que en los primeros años subíamos al entresuelo, imagino que por ser más barato. Mi madre me traía el bocadillo y una botella de plástico blanca con agua y cierre como el de las gaseosas. En ocasiones me compraban palomitas que las vendían en bolsas de plástico (no se hacían en el momento como ahora). Siempre me quedaba con ganas de una especie de Toblerone, que eran unos chocolates rectangulares rellenos con mermeladas de frutas. Venían como 6 porciones que podías partir y comer de forma individual. Los envoltorios eran  fotos de paisajes alpinos ciertamente bonitos (creo que nada tenían que ver con Suiza, el chocolate digo).

La parada 10 con sus kioscos vista desde Arturo Soria. El cine Ciudad Lineal quedaba a la derecha. Óleo de Rosim 

El bar estaba en la planta alta y sobre la barra, a mano derecha, tenían una especie de jaula donde tenían las palomitas y las patatas fritas.

Los asientos eran de skay rojo. Tenían un tacto rugoso que hacía el propio plástico. Eran irrompibles, duraron años (todos que yo recuerde), muy duros e incómodos, pero lo peor era en verano pues daban mucho calor.

El cine y su entorno era uno de los puntos de atención para todos los chavales del barrio. La cartelera ocupa toda la fachada del cine y se colocaba sobre la marquesina. En la calle López de Hoyos ponían los grandes lienzos para la semana siguiente, y desde la esquina hasta las taquillas, en el lado de Arturo Soria, los de las películas que estaban echando, de tal forma que corrían de izquierda a derecha las pinturas todos los lunes.

El otro punto donde nos parábamos todos los lunes era en las fotografías que ponían de la película. Se trataba de un marco dorado muy grande que estaba embutido en la pared del cine, en la fachada de López de Hoyos. Ponían 15 fotografías de las películas, las 3 primeras de arriba era de la película “B”, y las otras doce de la película principal. El fondo era un terciopelo granate y la verdad que quedaba muy aparente.

Además en la plazoleta se instaló el primer kiosco moderno de periódicos del barrio, y en la esquina de Vicente Muzas había una gran tienda que era juguetería, tienda de deportes y armería; vamos, todo lo que nos encandilaba.

Hacía 1975, con ocasión de la película Terremoto y otras similares, el cine fue dotado con el sistema de sonido sensoround, aunque tengo que confesar que había salas con mucho mejor sonido en Madrid. También en esta reforma fueron quitadas un par de filas que estaban demasiado cerca de la pantalla.
Fue en está época cuando el cine fue calificado de “riguroso re-estreno”.

La primera película que recuerdo es "Sor Yeyé", sobre el año 1968. Lo vi con mi madre, mi hermana y alguna amiga suya. Era un sábado y nos sentamos en el patio de butacas, como en la fila 6, demasiado delante, y recuerdo que lloré pues me asustaba de la cantidad de gente que había (estaba acostumbrado a los martes que casi estaba vacío el cine).

Con mi hermano vi "El regreso al planeta de los simios", después al salir mi hermano me explicó el final de la película y cuanto de cierto puede haber en la ciencia ficción. Desde entonces he utilizado la ciencia para entender este mundo.

Allí vi el primer desnudo, todavía en tiempos de Franco, en la película Marco Antonio y Cleopatra, con Elizabeth Taylor y Richard Burton. Fue uno de esos martes con mi padres, y estoy seguro que miraban de reojo mi asombro al ver un trasero de perfil. Hoy pasaría desapercibido a cualquier niño.

Una tarde de primavera subimos muy pronto al cine Ciudad Lineal, mis amigos Mariano y José, con tan mala suerte que empezó un tormenta con rayos y centellas típica de las tardes madrileñas. Finalmente nos tuvimos que refugiar en una cabina que había en el otro lado de la acera de López de Hoyos. Después vimos "La isla misteriosa y el Capitán Nemo" (1973), con Omar Sharif como protagonista; y una extraña película: "Democracia", un musical que se aventuraba en los tiempos venideros.

Otras veces, nos reuníamos todos los amigos para comentar en secreto y con emoción que nuestros padres habían dicho que en no sé qué película de Janes Bone salía en los créditos una mujer desnuda.

Había una particularidad de esta cadena de cines. Entre el cine Ciudad Lineal y el cine San Blas se intercalaban las películas, de tal forma que una semana estaban en el primero y a la siguiente en el segundo. Cuando no nos dejaban pasar a ver las "calificadas para 18” en el Ciudad Lineal, junto a mi amigo cogíamos el autobús 70 y nos íbamos al San Blas a probar suerte, casi siempre lográbamos pasar.

También recuerdo que fuimos a ver "El exorcista". El lleno fue total. Lo malo es que a la mañana siguiente tuvimos que madrugar mucho para irnos de caza con los padres de Mariano y José, y todos teníamos unas ojeras impresionantes de haber dormido poco por la dichosa película.

Posteriormente, cobijado por mi hermana y mi cuñado, íbamos al último pase a ver películas para mayores, como “La jauría humana” de Marlon Brando.

La última película que vi fue "La historia interminable", todavía siendo una sola sala a la antigua usanza. Cuando hicieron multicines me negué a ir, no quería romper mis recuerdos, y además que consideraba que había “minicines” mejores.

En definitiva, el cine Ciudad Lineal era la estrella más grande del universo de mi barrio, y junto a mi familia y amigos, influyó en mi para ser lo que hoy en día soy.

Mil gracias a todos."

Sala de fiestas
Paralelamente a la apertura del cine, y como era habitual en los locales propiedad de la familia Reyzábal, nace en los sótanos del inmueble una sala de fiestas conocida como el Club Ciudad Lineal. Al local se tenía acceso a través de un gran hueco de dos puertas con fachada a la calle de López de Hoyos y que quedaba justamente bajo el escenario del cine. Desde este vestíbulo, donde además se encontraban las taquillas, descendían dos escalinatas, una a cada lado, destinadas a entrada y salida de público.

Planta alta del Club Ciudad Lineal según el proyecto original.

En la planta alta de la sala, que correspondía al primer sótano, se había realizado un gran hueco al piso inferior desde donde se podía contemplar la pista de baile y el escenario. Alrededor de este hueco, y de forma ordenada, quedaba suficiente espacio para establecer sillas y mesas dando servicio de bar a esta planta una gran barra situada en la parte izquierda con acceso a un almacén. La parte derecha del local estaba ocupada por guardarropía dejando además espacio para los accesos a la planta inferior. A través de tres escaleras se accedía a la planta de segundo sótano, una de estas además comunicaba directamente con una salida de emergencia posterior a la calle de Vicente Muzas.

Segundo sótano o planta baja de la sala de fiestas.

En la planta de segundo sótano se encontraba la pista de baile a la cual se podía acceder a través de varias escalinatas ya que se encontraba un poco más profunda que el resto de la sala. Todo el perímetro de ésta estaba rodeado de una moderna barandilla metálica con tableros de madera, idéntica a la del balcón del primer piso. Al fondo se encontraba el escenario elevado del resto desde donde a través de una pequeña portezuela se accedía a los camerinos construidos tras éste. Frente al escenario, en el otro extremo de la sala, estaban los servicios para caballeros y señoras. El resto del espacio se hallaba ocupado por sillas y mesas al igual que la planta alta.

Sección longitudinal de las salas de cine y espectáculos Ciudad Lineal.

El Club Ciudad Lineal, al igual que el resto de los locales de la cadena, contaba cada noche con música en directo, actuando normalmente dos orquestas que amenizaban las tardes y noches del local.

Publicidad de las salas Reyzábal

“Los Atómicos” en el Club Ciudad Lineal.

La decoración era muy básica pero de calidad, suelos de “Terrazo”, escaleras de piedra artificial, barandillas de hierro con tablero de aglomerado, paredes pintadas, enteladas o con friso, y columnas decoradas con “Gresite” en tonos grises. Todo muy funcional y evitando en mayor manera la utilización de materiales combustibles.

La sala funcionó simultáneamente al cine, haciendo parones para reformarse y adaptarse a los nuevos tiempos; originalmente fue el Club Ciudad Lineal, después se reformó y comenzó a tomar más aspecto de discoteca modificando su decoración y haciendo cada vez más oscuro el espacio. Se llamó City en los años 80; y más tarde, ya en los 90, comenzó su andadura más polémica y fructuosa con el nombre de “Die Maüer”, “el muro” en alemán en honor a la caída de éste, inaugurándose en 1992 con el local completamente remozado. Era muy característico y peculiar en esta sala el aseo, ya que contaba con una zona mixta, donde se establecieron unas mesas de agua dejando los retretes por separado.

Una imagen de la entrada al local en la calle López de Hoyos.

Durante este periodo y en el trascurso de los años posteriores, fundamentalmente en 1994, se realizaron varios desalojos y clausuras del local por superar su aforo, cuando en su interior se encontraban cerca de 1500 personas siendo la capacidad de éste de 478. A mediados de 1994 la sala cierra por reforma, y es entonces cuando se realizan las obras de acondicionamiento del cine, y la apertura en la planta baja de la tienda restaurante Vip´s.

La sala de fiestas reabre a finales del año 94 con idéntica fisonomía pero habiendo modificado algunos detalles en prevención de siniestros, además de añadir unos aseos en la planta superior.


En 1995 se llamó Virtual Sound y después The Wall, continuando su trayectoria algunos años más hasta que las quejas de los vecinos por los continuos ruidos y trifulcas que ocasionaba acabó con la discoteca.


Dos aspectos de la entrada a la discoteca Virtual Sound en los años 90.



Dibujos de ambos lados de la pista de baile en el periodo que se llamó Virtual Sound.


Después de algunos meses cerrado se hace una radical reforma en la que se divide en dos plantas completamente independientes. Se convirtió en un restaurante de comida española del grupo Vip´s, “La Ñ” pero no funcionó, y poco después se trasformó en un nuevo restaurante, en este caso italiano, “Pizza Nostra” borrando para siempre cualquier rastro del Club Ciudad Lineal.

El inmueble a finales de los años 90 ya reconvertido en el restaurante “La Ñ”, “Vip´s” y los multicines Ciudad Lineal.
 

Lo que fue la entrada a la sala de fiestas hoy convertido en un restaurante italiano y la entrada a la tienda Vip´s antiguo acceso al cine Ciudad Lineal.

Vista aérea del inmueble en la actualidad donde se aprecia el amplio tejado de lo que fue el patio de butacas del Cine Ciudad Lineal.
-.-.-

Autores: David Sánchez y Ricardo Márquez (parte Recuerdos).

En este blog también colabora: José Manuel Seseña.


Nota:
Este artículo se trata de una realización conjunta y se publica a la vez en Historias Matritenses, Historias Cinematográficas, Un paseo por la Ciudad Lineal y ¿Dónde están los cines de Madrid?.

41 comentarios :

Anónimo ,  7 de noviembre de 2012, 23:21  

Ah, el Virtual, qué recuerdos... un artículo espectacular, muchas gracias por permitirme viajar casi 20 años atrás en el tiempo. Un blog fantástico!!

ROSIM 8 de noviembre de 2012, 0:06  

El cine CIUDAD LINIAL era tambien el cine de mi barrio .tambien ligado a mis recuerdos .en la entrada me soprendia sus luces y olor. recuerdo especialmente el olor a cine .un aroma que liga con el recuerdo de cuando era pequeña y la ilusion de ir al cine.muy grato .
gracias por visualizar este recuerdo.
SALUDOS . ROSIM.

Ricardo Márquez 8 de noviembre de 2012, 7:32  

Muchas gracias a los dos. Rosim, es cierto, mira que cuando estaba escribiendo los recuerdos del cine me acorde de su olor (cada cine tenía un ambiente creado por un ambientador que lo pasaban por los pasillos). El Ciuli olía a limón... y otra cosa que no he mencionado, la taquillera habitual era una señora muy grande, morena y bastante gruesa, y los acomodadores iban de rojo con ribetes dorados,... no dejan de salir pequeños fogonazos de aquel tiempo. Un fuerte abrazo. Ricardo

Blanca G. ,  8 de noviembre de 2012, 13:51  

Precioso. ¡Que fotos! y sobre todo ¡Qué recuerdos...!.Felicidades.

Anónimo ,  8 de noviembre de 2012, 19:26  

Hola a todos y felicidades me ha gustado mucho y me emociona recordar la ilusion del dia que ibamos al CINE y ademas como era de sesion continua pues si nos gustaba la peli repetiamos, sobre todo Ricardo cuando eramos pequeñas Paloma y yo y nos llevaba la sra.Manola,y como decis vosotros el olor a limon,recuerdo sobre todo las pelis de Marisol, y Rocio Durcal que nos ibamos a las 3 para entrar los primeros.Un saludo TILDE

Ricardo Márquez 8 de noviembre de 2012, 20:12  

Gracias Blanca, seguro que tu también tuvistes que ir más de una vez, era el cine por referencia de nuestro barrio. Un abrazo.

Ricardo Márquez 8 de noviembre de 2012, 20:17  

Hola Tilde. Cuando escribí el artículo dudaba con quién fuimos a ver Sor Yeye, si con Pili, Margarita, pero posiblemente tengas razón y fue con Paloma. Los bocadillos estaban buenisimos, y eran de lo más simple, mantequilla con azucar. Y la botella que llevaba mamá la reconocería entre un millón. Recuerdo con mucho cariño cuando José y tu me llevabais a ver peliculas en Madrid, ... me sentía el tío más mayor del mundo. Un beso muy fuerte.

David Miguel Sánchez Fernández 9 de noviembre de 2012, 10:14  

Me emociona leer estos comentarios. He aqui la razón de porque escribir. Yo que no viví nada de todo esto pero que dedico horas y horas a evocarlo, me siento alagado, y correspondido con los comentarios. Decir que el olor os trae ese maravilloso recuerdo de un pasado que jamas volvera me parece extraordinario.
Detalles tan insignificantes como el que describe Ricardo con su botellita de agua de plastico, me parece mágico. Sin Coca-Colas, sin palomitas, sin combos, y sin euros. Que maravilloso era ese espectáculo que tantos y tantos recuerdos os trae. Disfrutarlo aunque solo sea con vuestros propios rescuerdos.

Blanca G. ,  9 de noviembre de 2012, 13:16  

Fuí muchas veces a este cine. Sobre todo las tardes de Año Nuevo. Íbamos a relajarnos después de la fiesta de Nochevieja anterior y a tragarnos lo que nos pusieran en aquel momento.Recuerdo una de ellas Mad Max.(Que rollo).
También fuí en alguna ocasión a la discoteca aunque no era de mi gusto el personal. Por cierto, nunca he sabido que se llamó City. Siempre he creído que la llamábamos así los amigos.

Ricardo Márquez 10 de noviembre de 2012, 9:58  

Hola Blanca. A mi tampoco me gustaba mucho la discoteca, venían pandas muy grandes de distintos barrios. Creo que fui como 4 veces. Estoy contigo con lo del City, era así conocido entre los amigos y tampoco recuerdo que llegará a tener ese nombre oficialmente. Un beso.

Anónimo ,  10 de noviembre de 2012, 10:12  

Muy bien descrito como siempre os felicito,este cine junto con el de Covadonga y López de Hoyos eran los más frecuentados por mi familia los domingos sobre todo en invierno.
En el Ciudad Lineal quise estrenarme como mayor de edad sin haber cumplido los años y me salió rana,tenía yo 16 años y alunas compañeras mias de trabajo decidieron que ese domingo iríamos a ver a POUL NEWMAN en Esplendor en la hierba,me dijeron que llevara tacones y me pintaron los labios para parecer mayor,pero no coló.
El "mariscal"del portero se negó a que pasara por más que le porfiamos me dijo que descambiara la entrada en taquilla,como así lo hice.
Al domingo siguiente fui con mis padres a ver una del Oeste mi sorpresa fué mayuscula cuando ví que mis padres y el "mariscal" se saludaban efusivamente,se conocian antes de su boda y el "mariscal" tenía un hijo de mi edad,por eso,aúnque yo no le conocía el me tenía fichada,menudo chasco.
Un saludo de G.M.P.

Ricardo Márquez 10 de noviembre de 2012, 18:22  

Hola Gloria. Que graciosa la historia, sobre todo lo de el "mariscal". Un vecino nuestro también era acomodador en el cine Hortaleza y siempre que subiamos nos gastaba bromas. Era, si mal no recuerdo, el marido de la señora Gloria que era, o había sido, policia municipal. Eso si, nunca nos puso ninguna pega para entrar al cine. Para los chicos de nuestro barrio era también muy importante el Covadonga. Bajabamos en pandilla, lo menos 15. Alli nos juntabamos con los de la Quinta y otros barrios, casi todos nos conociamos de lso colegios. Normalmente echaban películas para menores, de Disney y cosas por el estilo, aunque había algunas muy viejas, como una que vimos de Fumanchú. Siendo más mayores ibamos también mucho al Pinar, no era de re-estreno pero solían poner buenas películas,... Un saludo.

Anónimo ,  11 de noviembre de 2012, 13:24  

No sé si tú llegaste a conocer los uniformes que les dieron a los porteros en aquella época,pero te puedo asegurar que parecian mariscales con tanto entorchado en el pecho como en las bocamangas.
El atuendo era el siguiente,en color granate,gorra plana,como en el ejercito,abrigo de paño con filigranas doradas en el pecho y bocamangas,botones dorados,por lo menos seis en dos filas,el abrigo por debajo de las rodillas,el pantalón a juego con el abrigo y en la gorra dos tiras doradas por encima de la visera,ya me contareis si no parecían a un mariscal de campo,se me olvidan los zapatos,negros con cordones.
Les debió de parecer muy aparatoso porque después les eliminaron todos los adornos.
Un saludo de G.M.P.

Ricardo Márquez 11 de noviembre de 2012, 19:44  

Hola Gloria. Si los recuerdo muy elegantes, pero no creo que tuvieran tantos adornos. Creo que el rojo-granate era el distintivo del cine Ciudad Lineal, su tapicería, los trajes,... Otro cosa que os quiero preguntar. ¿Había una señora en los servicios?. Su función era dar papel, no sé si vender cigarrillos,... y creo que en el Ciudad Lineal si había una, al menos en el servicio de caballeros. Iba vestida con blusa blanca y un mandil negro con puntilla blancas. ¿Alguien lo puede confirmar?

Anónimo ,  12 de noviembre de 2012, 9:55  

Si había una señora ya muy mayor o por lo menos a mí me lo parecía,tenia el pelo blanco,apenas si hablaba y era muy menuda.Pero el uniforme era vestido negro con un delantal blanco,siempre impecable,también vendía chicles,caramelos,no te puedo decir si tenía cigarros,por encima no se veían en la cesta.
Un saludo de G.M.P.

Pedro Gómez ,  14 de noviembre de 2012, 17:18  

Que gratos recuerdos traen todos estos comentarios, pero quería puntualizar, las señoras que haceis referencia que se encontraban en los servicios, estas se encontraban en los de señoras, no en los de caballeros, precisamente su misión era la de no dejar entrar en ellos a los caballeros, o dejar entrever que eran los servicios de señoras, la imagen de estas señoras o señoritas (depende), existían en todos los cines, club o salas de fiestas de entonces.

Otra de las construmbres clasicas en todos los cines, ya fueran de estreno o no, era como habeis dicho el pasar el ambientador, que agradable olor dejaba.

Referente a los uniformes, el color de la decoración de los cines y las salas de baile, así como su extructura, todos los de la cadena Reyzabal eran iguales, por cierto que el Canciller también era de la cadena, y no figura en el anuncio.

Saludos para todos.

Pedro.

Ricardo Márquez 14 de noviembre de 2012, 18:10  

Muchas gracias amigo Pedro, sobre todo por la puntualización de la señora, que en buena lógica no estaría dentro del servicio de caballeros. Voy a preguntar a David sobre lo del "Canci", posiblemente ¿fuera posterior?, no lo sé. Un abrazo

David Miguel Sánchez Fernández 14 de noviembre de 2012, 22:39  

Hola Pedro, pues miré los archivos y la publicidad tiene que ser posterior a los 70, así que esa vez simplemente no le tocaría el turno ni al Canci ni a alguna sala más, porque el "Clan" de los Reyzabal tenían muchos más locales que los que aparecen en ese folleto. Quizás falte el reverso en donde viniera el resto de locales.
Desde luego la sala Canciller dió mucho de si, y tomó mucho más renombre con el paso de los años, pero fue inaugurada en 1964, por lo tanto devería aparecer en esa lista.

Ten en cuenta también que aunque los locales fueran Reyzabal no todos eran del mismo miembro de la familia. Recuerdo también que alguien me comentó que el Canci se cerró durante algún tiempo tras el cual se transformó en la discoteca Heavy.

Muchas gracias por la puntualización.

Saludos.

Pedro Gómez ,  15 de noviembre de 2012, 19:37  

Que hay David.

Efectivamente, como bien dices no todos los cines y salas eran del mismo miembro familiar, recuerdo que una vez llevé a uno de los hermanos en el taxi, y hablando me comento que estaban repartidos entre todos, es decir que cada uno (no se los hermanos que serían)administraban los que fueran.

David, que te parecería hacer un trabajo recordando las salas de fiestas que existian en Madrid hayá por los años 60 - 70.

Un saludo.

Pedro.

M.L.Pino ,  16 de noviembre de 2012, 18:25  

Recuerdo este cine por varias razones:La primera porque mi padre compró uno de los pisos del edificio y creo que fué sobre planos puesto que supo de su próxima edificación en la CEA, donde trabajaba, e hizo la compra directamente a Reizabal. Siempre lo tuvimos alquilado, pues ese era su fin.Lo hemos vendido hará como quince años. Una tía mía compró al mismo tiempo el de al lado del nuestro, en el vivieron varios años. En los tiempos que estaba el cine debajo, a veces (en verano) se oía un poco la banda sonora de la pelicula de turno, esto dió lugar a que los vecinos pidieran una mejor insonorización del local. Algo hicieron al respecto, pero no lo suficiente pues cuando pusieron la discoteca el sonido era bastante mas notorio. Nuevas reuniones de la comunidad y mas peleas, no recuerdo si se llegó a grandes logros. La parte buena era que consiguieron una mensualidad por permitir el cartel luminoso del cine en la fachada.Por supuesto que he visto peliculas en este cine, pero para mí,que soy de la parada cuatro de Arturo Soria, el cine que me "ponía" y recuerdo con cariño es "El Mundial" y despues de este "El Texas".
Me hubiera gustado asistir a la "quedada" que teneís "Los del cerro de la cabaña", pero, no conozco a nadie pues no era mi zona, así que me reservo para cuando hagaís la de "La ciudad lineal"
M.L.Pino

Mariano ,  16 de noviembre de 2012, 20:45  

Hola a tod@s:
En primer lugar quiero felicitar a Ricardo y a sus colaboradores por habernos hecho retroceder una vez más a nuestra adolescencia. Este cine ha significado mucho en nuestras vidas ya que por su proximidad al barrio, era donde ibamos a ver nuestras primeras peliculas y donde teniamos la impresión (o por lo menos la mia) que empezabamos a sentirnos mayores. La alusión que hace Rosim sobre el olor tanto a la entrada del cine como en la sala de butacas, he tenido la sensación de que estuviera en este momento en ese lugar. Igualmente el uniforme del portero de la entrada, que efecivamente parecia más un "militar" que lo que realmente era y que normalmente no se colaba nadie que no tuviera la edad para ver la pelicula. También me suena que la señora de la taquilla algunas veces nos preguntaba si teniamos la edad para darte la entrada o no y nosotros siempre deciamos que si, aunque luego era el portero el que decidia si entrabas o no. Tengo que reconocerte Ricardo la PRODIGIOSA MEMORIA que tienes para hacernos revivir tan agradables vivencias de nuestra vida.

Un abrazo para todos por contribuir a seguir recordando esos momentos tan felices.

Ricardo Márquez 17 de noviembre de 2012, 18:50  

Hola Marisa. !Que casualidad!, si cuando decimos que la vida es un pañuelos... Al Texas tambien soliamos ir, y como pasaba con el Ciudad Lineal, muy cerca había una tienda de disco (la Ciudad Lineal estaba en la misma acera, un poquito más abajo, hacía Madrid; el Texas justo enfrente). Creo que la del Texas se llamaba FM, y tenia unos llamatimos carteles con fondo amarillo, siempre, antes de entrar al cine ibamos a mirar las novedades. El Texas era un poquito inferior al Ciudad Lineal, o al menos así me parecía.

La reunión del Cerro es fundamentalmente para vecinos, pero también nos vale de experiencia para preparar la otra más grande del blog,....

Un abrazo

Ricardo Márquez 17 de noviembre de 2012, 18:59  

Hola amigo Mariano. Si señor, así era lo de la taquilla y el portero, que era el que realmente daba el vistobueno. También eran memorables las colas, donde nos juntabamos con la gente del instituto, o con los del equipo de fútbol. Nuestras charlas después comentando las pelis, por ejemplo con la de Rascacilos, aun siendo alguns malas siempre aprendiamos algo... En fin, que allí crecimos y nos hicimos mayores, y fue un suerte hacerlo con vosotros.

Nos vemos el sábado,... un abrazo

Pedro Gómez ,  18 de noviembre de 2012, 17:23  

Hola Marisa.

Solo quería hacerte un inciso sobre tus recuerdos hacia el cine Mundial y Texas, no serias también asidua al cine Las Vegas.

Un abrazo.

Pedro.

Maria Luisa Pino ,  20 de noviembre de 2012, 12:01  

Pues no, el cine Las Vegas, me pillaba mas retirado ¿no estaba yendo hacia San Blas?. El otro del que era usuaria era El Lepanto, pero menos que de El Mundial. En este siempre fuimos las hermanas, acompañadas de mi madre y del bocadillo de chorizo. En este cine, ya cumplidos los 16 años (el unico numero que estuve siempre deseosa de llegar a el)Vi por vez primera una peli para mayores, mas otra que no recuerdo,la que nunca olvidaré fué "El salario del miedo" me pareció magnifica, aun a día de hoy sigo pensando igual.
Marisa
Ricardo, al cine Texas, empecé a ir , ya por proximidad. estaba a un plis -plas de mi casa, que ya sabes era Fernandez Caro esquina al ¿no se llamaba antes "camino de la cuerda"? Por esta atajabamos y llegabas enseguida al Texas. Mas tarde cuando nos trasladamos a vivir al 48 de Arturo Soria, pues mas cerca todavía.
Que lo paseis bien el 24 de Nov.
Marisa

Anónimo ,  20 de noviembre de 2012, 16:22  

Hola, hola
Me ha encantado esta entrada, sobre todo porque conocí el cine antes y después de su reforma, y también estuve un par de veces en Die Mauer (donde el baño no era peculiar solo por la zona mixta, sino porque las puertas de los retretes de la parte de chicas tenían cristales semi transparentes con lo cuales veían las siluetas del interior con claridad) y en la Ñ.
Hoy me he enterado de la reunión del 24, a ver si hay hueco para una gordita de más de 8 meses a punto de explotar!
Un abrazo
Ines - Jembres

Ricardo Márquez 20 de noviembre de 2012, 18:30  

Hola Inés,

Que alegría verte por aqui. Yo no conocí los servicios del Die Mauer, pero debieron de ser toda una novedad en su día (me suena haber visto algo similar en alguna película américana).

Hecha la reserva para la reunión del Cerro. Ya solo quedan 2 sitios. Saludos

Anónimo ,  20 de noviembre de 2012, 23:10  

Buenas noches a todos, seguro que los que viiviais por aquella zona, recordareis además del cine ciudad lineal, los cines Aragón, mundial, levanto, las Vegas, san Blas, el si mancas y un poquito mas lejos el concepción. Que tiempos aquellos cuando íbamos al cine a las cuatro de la tarde y salíamos a las ocho, después de ver 2 películas en sesión continua. Bueno saludos

Ricardo Márquez 21 de noviembre de 2012, 8:34  

Hola Anónimo. Pues sí que era una buena forma de pasar la tarde, muy entretenida. Para los cines de Pueblo Nuevo te recomiento que veas el artículo de David:
http://historias-matritenses.blogspot.com.es/2009/09/los-cines-de-la-carretera-de-aragon.html
y para los de San Blas:
http://cinesdemadrid.blogspot.com.es/2009/09/los-cines-de-san-blas.html
Saludos

Anónimo ,  21 de noviembre de 2012, 22:11  

Hola,

Quería dejar en este foro mis recuerdos sobre tres cines de la zona (el ciudad Lineal, el Hortaleza y el covadonga, estos dos últimos también llamdos "el Hortacha" y "el Covacha").
En el Ciudad Lineal ví "Una cebra en la cocina". Compruebo en internet que se estrenó en el canciller en 1967, sin embargo puedo asegurar que cuando la ví sería el 73-74. Todo un "riguroso re-estreno", como habéis dicho por ahí...recuerdo también los anuncios de Movierecord (recordáis la musiquita?) anunciando los comercios locales: restaurantes, gimnasios..
En el Hortacha se proyectaban pelis de clase S, para mayores de 14 o 16 años, no recuerdo. Era un acontecimiento salir del instituto e ir los viernes, jajaja. Muy divertido. La peli que ví, me acuerdo aún, se llamaba "El ginecólogo de la mutua"...por aquel entonces las pelis porno de la época tenían títulos muy graciosos ("Caray con el mayordomo que largo tiene el maromo" ...etc).
Para acabar en el Covacha, ya con 16-17 años ví una de las últimas proyecciones que se dieron allí (creo), El Muro. Recuerdo que hubo una trifulca con un borracho que acabó cayendo de la planta de arriba a la de abajo.
Un saludo a todos.

Ricardo Márquez 21 de noviembre de 2012, 23:16  

Hola Anónimo. Eran re-estrenos de aquella manera, sobre todo las películas B, solían ser muy antiguas, que a lo mejor es el caso que comentas. Cuando realmente el Ciudad Lineal pasó a ser de re-estreno riguroso fue en el 76, con Terremoto. El Hortaleza no lo llegue a conocer como sala "S". Las películas solían haber sito estrenadas 2 o 3 años antes.

El Covadonga (Covacha para todos, como bien dices), lo recuerdo más cuando eramos pequeños, con pelis de Disney, Luis de Funes, Fumanchú,... y efectivamente, en su última época ponían películas músicales. La gente fumaba, bebía,.... un desmadre. Allí vi Hair, Quadrofenia, Dios salve a la Reina,.... eran películas que repetían una y otra vez.

El Pinar también ponía buenas películas, y era de largo (excluyendo al Royal), el cine más moderno del barrio.

De Movirecord puedes ver el artículo de los Estudios Moro, te llevarás alguna sorpresa pues fueron durante muchos años los Pixar españoles (Perdón si alguna de las palabras en ingles no están bien puestas). Saludos

Juan Antonio Díaz ,  22 de noviembre de 2012, 13:53  

¡Hola, amigos! Aunque el artículo va sobre el Ciudad Lineal, como aquí se han vertido opiniones sobre otros cines de la época, quiero recordar también al Morasol, que estaba en la calle Pradillo, tal vez un poco más lejos que otros, pero que al menos en mi caso, fue uno de los tres que marcaron mi infancia y, por qué no decirlo, culpable de mi gran afición al cine. Mi madre, que también ha sido una gran aficionada, nos llevaba al López de Hoyos, al Covadonga y al mencionado Morasol. Tampoco se ha dicho por aquí (creo) que el Covadonga fue, si mal no recuerdo, sede durante un tiempo de la Filmoteca Nacional.
Un cordial saludo,
Juan Antonio Díaz

Ricardo Márquez 22 de noviembre de 2012, 17:36  

Tienes razón Nono, no hemos nombrado al Morasol, el gran olvidado. Nunca fuí cuando era cine, solo intentamos pasar una vez a ver La Guerra de las Galasias, pero estaba lleno. Si fui bastantes veces cuando se hizo discoteca, allí vi a Nina Haggen (no sé si se escribe así), por cierto, una despota de cuidado. El Covadonga fue sala de proyecciones de la Filmoteca Nacional durante durante un año, más o menos, en 1976, pero esto es harina de otro costal y algún día haremos una entrada sobre este cine. Un abrazo

Juan Antonio Díaz ,  23 de noviembre de 2012, 12:45  

Me alegro entonces de haber mencionado al cine Morasol. A mí, sin embargo, me ocurre al contrario que a ti. Nunca fui cuando se convirtió en discoteca. Me pilló un poco mayor y además ya no vivía por ahí. Curioso lo que cuentas de Nina Hagen. Me gustaba mucho (y me sigue gustando cuando la escucho), pero creo que tras tu comentario me va a gustar algo menos. Saludos.

Anónimo ,  23 de noviembre de 2012, 12:56  

Hola a todos,
¿Alguién podía aportar más información sobre los cines Morasol, Covadonga y El Pinar ?.
Saludos.

Pedro Gómez ,  24 de noviembre de 2012, 13:19  

Dispuestos a recordar.

Ya que os vais hacía la derecha con el Morasol, iros también hacía la izquierda con el Mónaco (Padre Xifré)seguro que erais muy jovenes,

Saludos.

Pedro.

Ricardo Márquez 27 de noviembre de 2012, 9:03  

Hola Pedro. Como hablamos en la reunión, te confirmo que no recuerdo el cine Mónaco. Nosotros ibamos al Marvi, que solía tener muy buenos programas. Y otro, aunque cada vez nos alejamos más, que estaba a la derecha era el cine Roma, donde veiamos películas de Louis de Funés (era especialista). Un abrazo

Rafael Garca Castillejo 8 de junio de 2013, 17:57  

Hola a toda la vecindad de la Ciuli.
Os habéis perdido el mas frecuente de los cines; el de las sábanas blancas. Que es donde nos mandaban la mayoría de las veces. Como creo que soy mas veterano que la mayoría de los comentaristas sólo añadir que presencié la inauguración del Ciuli, creo que con el estreno de "Los asesinos del Kilimanjaro" Entonces nos parecía un cine de super-lujo y amplísimo.
Sin más, me despido para que no digan que chocheo.
Saludos a tod@s

Ricardo Márquez 9 de junio de 2013, 22:55  

jejeje,... muy bueno Rafael, el cine de las sábanas blancas era el mejor de todos, ... y creo que sigue siéndolo. Sería perfecto poder confirmar lo de la primera película, y que nos contarás algo de lo que recuerdes de la inauguración, debio de ser un hecho muy importante para el barrio.
Un saludo

El Chato de Ventas. 2 de julio de 2015, 18:53  

Segur que te gusta Ricardo.

Un breve comentario de 1968 sobre los edificios y fincas no alineados de la calle Lopez de Hoyos.

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1968/06/15/101.html

Un saludo.

Ricardo Márquez 3 de julio de 2015, 8:42  

Muchas gracias Chato. Todavía hoy sigue sin alinear del todo la calle López de Hoyos, y casi mejor así, con su anarquía sigue conservando algo de encanto.
Un saludo

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