El accidente tranviario del Puente de Toledo (1ª parte)

martes, 20 de marzo de 2012

Foto: Santos Yubero – Archivo Comunidad de Madrid.

Vamos a recordar el accidente mas grave ocurrido en la red tranviaria de Madrid en sus 101 años y 1 día de vida que en Mayo de 2012 hará sesenta años. El tema lo hemos dividido en dos partes, y esta primera, que aquí ponemos completa, fue publicada únicamente y de forma resumida en la revista Ilustración de Madrid en el número 14 correspondiente a Invierno 2009.

La censura de la época cuando ocurrió el accidente impidió que se dieran a conocer ciertas causas que magnificaron la tragedia, alguna de las cuales trataremos de sacar a la luz a través de testimonios recogidos de empleados que hacían diariamente la línea. La consecuencia política del suceso fue la destitución del Alcalde de Madrid D. José Moreno Torres, Conde de Santa María de Babio, sustituido por D. José Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde (1), afectando también al director de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, creada el 12 de Noviembre de 1947.

Un tranvía Westinghouse de la línea 31, modelo similar al que después tendría el siniestro, atravesando el Puente de Toledo tras haber bajado la pendiente de la calle de Toledo. Obsérvese las habituales condiciones en las que los viajeros hacían el desplazamiento y así no es de extrañar que chocaran con los del tranvía inverso, tal como se comenta en el texto. Foto: Madridalpaso.

El Puente de Toledo, bella obra de estilo barroco realizada por el arquitecto Pedro de Ribera para salvar el río Manzanares, consta de un tablero de nueve arcos separados por tajamares que se inician a continuación de la Glorieta de Pirámides y terminan en una rampa de acceso con escasa inclinación que conecta con la Glorieta del Marqués de Vadillo (2), habiendo en el centro del puente dos hornacinas, una a cada lado, con las imágenes de San Isidro Labrador y su esposa Santa María de la Cabeza. El paso por él siempre constituyó un punto conflictivo en las relaciones con la margen derecha debido a su estrechez, estando las vías tranviarias muy próximas a los pretiles dando lugar a una entrevía mas ancha de lo normal y unas aceras diminutas, produciéndose diversos accidentes a lo largo de la historia pero para no ser exhaustivos comentaremos solo dos. El primero acaeció en Agosto de 1935 y pudo tener consecuencias trágicas aunque solo hubo heridos, pues un camión chocó con un tranvía y éste del encontronazo descarriló derribando un trozo de pretil sin que afortunadamente cayera por él. El segundo sucedió en el comienzo de la década de los cincuenta cuando aún los tranvías eran abiertos e iban abarrotados de viajeros asidos por el exterior a los lugares mas inverosímiles, con riesgo evidente de su integridad física, y chocaron los del tranvía ascendente a Carabanchel con el descendente en el acceso al puente por el lado de la Glorieta del Marqués de Vadillo, donde ahí la separación de la entrevía era la normal, originándose diversos heridos al caer al suelo entre los dos coches, afortunadamente fuera de las ruedas.

El miércoles 28 de Mayo de 1952, a las 20,45 h., sucedió en la línea de Carabanchel el hecho luctuoso al bajar sin frenos la calle de Toledo el coche 135 (3), asignado al disco 31E Plaza Mayor-Carabanchel Bajo, que iba atestado de viajeros, yendo a descarrilar en la Glorieta de las Pirámides, casi en el inicio del Puente de Toledo, al encontrar la falta de carril en el raíl derecho de unos veinte centímetros que le hizo desplazarse hacia este lado y precipitarse sobre el pretil del Puente, cayendo desde una altura de ocho metros sobre una zona de huertas próxima al río Manzanares en su margen izquierda, finalizando aquí su alocada carrera. El balance fue de 15 muertos y 112 heridos siendo la capacidad “teórica” del vehículo siniestrado de 47 plazas, de ellas 16 sentadas (4).

La línea 34 también ofrecía un servicio precario. Aquí vemos un "Belga" entrando la Glorieta del Marqués de Vadillo tras atravesar el Puente de Toledo. Fuente: Scrapercity.

Se dieron un cúmulo de circunstancias negativas pues el tranvía causante del siniestro estaba apartado en una de las dos vías de la Plaza Mayor existentes delante de la casa de Panadería por avería en el sistema de freno, pero ante el gran número de viajeros esperando, los responsables decidieron que se pusiera en servicio pese a la oposición de su conductor. No era la primera vez que la pendiente de la calle de Toledo ocasionaba los problemas de frenado, pero en esas ocasiones el tranvía perdía velocidad al paso por el Puente de Toledo deteniéndose suavemente al comienzo de la rampa de General Ricardos. La ausencia de carril en este punto fatídico, como en otros muchos de la red, era sobradamente conocida pero nunca había hecho descarrilar (noticia censurada, obtenida de testimonios de empleados); el exceso de viajeros era habitual... La causa del trágico accidente del 28 de Mayo fue la mala conservación de material e instalaciones con tranvías obsoletos y sin mantenimiento que llevaban en funcionamiento mas de cincuenta años con una guerra civil por medio.

Foto: Santos Yubero – Archivo Comunidad de Madrid.

Fotos comparativas del lugar del accidente.

El accidente causó una enorme impresión pues Carabanchel, barrio de Madrid desde el 29 de Abril de 1948, había ido creciendo con madrileños de clase trabajadora que establecieron aquí su lugar de residencia, al igual que otros lo hicieron en el Puente de Vallecas, Ventas, etc., zonas pertenecientes a pueblos limítrofes absorbidos en esa época por la capital. Todos los que tenían conocidos en “mas allá del río” trataron de ponerse en contacto con ellos para saber que no tenían a ningún allegado que viajara en el tranvía siniestrado, algo que hoy sería una operación de lo mas sencillo con tanto teléfono móvil, pero en 1952 los poseedores de telefonía fija se podían contar con los dedos de la mano pues para conseguirla se precisaban años de espera y alguna que otra “recomendación” que empujara el asunto (5).

El descarrilamiento puso de manifiesto la precariedad de las comunicaciones con los barrios formados en los ejes de General Ricardos (Carretera de Leganés-Fuenlabrada), Antonio López (Carretera de Cádiz) y Antonio Leyva (Carretera de Toledo), ya que dependían del estrecho paso del Puente de Toledo que tuvo que ser cortado para proceder a reparaciones de pavimentación y vías tranviarias, haciéndose el desvío del tráfico automovilístico a través del Puente de la Princesa, hoy de Andalucía, en lugar del Puente de Praga (en la época Puente de los Defensores del Alcázar) en el Paseo de Santa María de la Cabeza, pues no estaba en condiciones de ser utilizado. En el diario ABC del 05-08-1952 figura el contenido de una carta que dirige para su publicación la Jefatura de Obras Públicas de Madrid que dice así: “Hace ya mas de un mes que está terminada completamente la pavimentación de la calzada izquierda de dicho puente, que es la que está en la prolongación con la construida por el Ayuntamiento de Madrid en la glorieta anterior al mismo, de la que todavía queda por hacer al Ayuntamiento la otra de las aceras. La mitad derecha del puente está solamente a falta de 40 metros de longitud de pavimento. La acera izquierda, para peatones, también está terminada. Podría, pues, abrirse al tránsito parcialmente una calzada del puente siempre que se ordenase por quien corresponda y previo acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid adoptar las medidas oportunas al objeto de establecer la circulación de vehículos”.

Podemos apreciar en esta foto de detalle la diferente tonalidad del pretil del puente, huella visible del lugar por donde cayó el tranvía.

La segunda parte estará dedicada a las medidas aplicadas para normalizar el servicio lo antes posible y las que paulatinamente se irán estableciendo para mejorar las comunicaciones con Carabanchel.
-.-.-

Autor: José Manuel Seseña.
En artículo ha colaborado Ricardo Márquez.

Notas:
(1) Parece ser que el accidente precipitó el cese pues ciertas fuentes orales mencionan que estaba siendo cuestionado para seguir rigiendo los destinos del Ayuntamiento de Madrid.
(2) Corregidor al que gracias a sus esfuerzos se pudo concluir el puente. El Concejo, en atención a sus desvelos, le concedió el honor de que su carruaje fuera el primero en atravesarlo una vez terminado.
(3) Modelo Westinghouse, serie puesta en funcionamiento en 1900, compuesta por 80 coches bidireccionales numerados del 116 al 195.
(4) Los muertos fueron mas pues algún herido grave falleció con posterioridad. En la prensa hay noticias en este sentido, una de ellas tres meses después.
(5) Hay los casos particulares de aquellos viajeros que echan a correr y consiguen subir al tranvía en marcha donde les espera una situación dramática. Afortunadamente conozco el caso contrario de una joven allegada que quiso tomarlo cuando arrancaba y el conductor no frenó perdiendo el tranvía pero salvando la vid

14 comentarios :

Anónimo ,  16 de mayo de 2012 22:13  

Muy interesante el articulo. Mi padre alguna vez me habló de este accidente pero es la primera vez que veo fotos. El me comentaba que efectivemente debio haber un fallo de frenos, el vagon descarriló y se precipitó por el puente.
Hasta finales de los 90 el lugar por donde se precipitó el tranvia estaba tapado por un simple murito de ladrillos, con la reforma del Puente Toledo ya pusieron el nuevo pretil, y retiraron las vias que aun quedaban bajo los adoquines del puente Toledo que incluso en algunos tramos aun se veian.

Un saludo!

Jose Manuel 16 de mayo de 2012 23:27  

Hola Anónimo:
Muchas gracias por tu comentario. Casualmente acabamos de colgar hoy la segunda parte del tema, y deseamos que también sea de tu agrado.
Un cordial saludo.
José Manuel

E. Fernández ,  18 de mayo de 2012 00:59  

Fue un día de calor cuando ocurrió la tragedia. Alrededor de las 8 de la tarde me encontraba en compañía de un público muy numeroso, a la espera del tranvía que iba a General Ricardos.Era tarde y ya estaban encendidos las farolas de las fachadas, y la agitación y el bullicio era enorme. Todo ello contribuyó a impacientarme, por lo que intenté subirme a un tranvía que estaba parado en la parte derecha de la plaza, viniendo de Postas. Como estaba vacío le pregunté a un tranviario, quien me dijo que tenía los frenos estropeados, así que me volví a bajar (por lo visto, todavia no había sonado mi hora). Quizá lo confunda, pero me parece recordar que tenía adosado a las paredes dos largos asientos de paja entrelazada. Cogí el siguiente que llegó, y poco despues me enteré de la catástrofe. A partir del día siguiente, para ir a General Ricardos teníamos que coger un tranvía que nos llevaba hasta el Puente Segovia, allí nos bajábamos y un tranviario, sentado en una mesita, nos sellaba el billete, atravesábamos el puente a pie, y al final, volvíamos a montar en otro tranvía.-A esos tranvías que bajaban la cuesta de la Calle Toledo no se les respetaba nada, y si iban cuesta arriba, corriendo junto a ellos, les bajaban las ventanillas de un manotazo, con el consiguiente susto del viajero sentado en el interior, antes de introducir el brazo, y posar los pie en una barra que había entre las ruedas. Otros, los del mercado del pescado, abordaban el tranvía cuesta arriba, hincándole un garfio que llevaban para las seras en el techo por fuera, antes de saltar a la barra aquella. Si hoy pienso en aquello, se siente como algo extraño.

Jose Manuel 18 de mayo de 2012 12:16  

Hola E. Fernández:
Muy agradecido por tu comentario. Ateayer hemos publicado la segunda parte y última de este desgraciado accidente.
Aunque por mi edad no viví en directo el accidente, el residir en La Fuentecilla siempre salía el comentario a relucir y he visto subir la cuesta de la calle de Toledo con el garfio en el tranvía.
Un pequeño apunte a tu comentario, aunque hemos dado por hecho que es un errata de esa que también se nos cuelan a nosotros a pesar de repasar una y otra vez los textos (es puente de Toledo en lugar de Segovia). Estamos seguros que la perspicacia de nuestros lectores así lo habrán advertido.
Un cordial y afectuoso saludo.
José Manuel

E. Fernández ,  18 de mayo de 2012 15:28  

No,no; era el Puente de Segovia. El Puente de Toledo debía de estar cerrado después del accidente. Recuerdo que íbamos a pie porque faltaban las vías y naturalmente no circulaban los tranvías.La mención que hago referente a los asientos de paja, dos en total a lo largo del tranvía, era un modelo de asiento muy anticuado, que por lo que fuera vi allí. No existen apenas fotos, ya que se prohibió terminantemente hacerlas,-aparte de que nadie tenía un aparato. De todos modos es raro que no se vea ni un solo asiento en la foto que ahí aparece. Vale

Jose Manuel 18 de mayo de 2012 20:21  

Hola E. Fernández de nuevo.
En nuestras investigaciones que hemos realizado y apuntes y documentos que poseemos de este accidente, no consta el dato que tú indicas, no obstante te agradecemos la información que aportas de tu experiencia personal.
Un cordial saludo de nuevo.
José Manuel

Anónimo ,  19 de mayo de 2012 09:03  

hubo otro accidente bastante grave entre los años de 1941 a 1944,no se deciros la fecha exacta.
bajaba el tranvia por la calle de los Hermanos Becquer y se le fueron los frenos,en ese tranvía iba mi madre,este tranvía se salió de las vias y volcó,recorriendo el asfalto de costado hasta empotrarse en la estatua de Emilio Castelar.Ubo muchos heridos,mi madre era muy joven y como pudo salió por una ventanilla,salió corriendo de allí con el susto metido en el cuerpo,la gente se la quedaba mirando pero ella siguió corriendo hasta su trabajo,cuando llegó la preguntaron qué había pasado ya que llevaba una gran brecha en la parte de atrás de la cabeza y el vestido lleno de sangre por detras,por eso la miraban los transeuntes.
Un día me lo contó mi madre mientras pasamos en el autobús,pero la ví tan nerviosa que no se me ocurrió preguntarle por la fecha,espero qué vosotros teníendo más medios llegueis a la fecha correcta.
Un saludo de G.M.P.

Jose Manuel 20 de mayo de 2012 17:42  

Hola Gloria.
Gracias por tu comentario. El accidente que mencionas de tu madre, sé de él pero revisando "por encima" el archivo no he encontrado la fecha. Si doy con ella entre tantos papeles ya te informaré.
El trozo General Oraa-Hermanos Bécquer tenía la rampa mas fuerte de la red con una curva cerrada en el medio que dificultaba la circulación tranviaria tanto a la subida como a la bajada.
El 19 de Mayo de 1953 hubo un choque en el que algún viajero no lo pudo contar.
Un cordial saludo.
José Manuel

Anónimo ,  18 de enero de 2013 10:14  

Hay una anécdota curiosa sobre este accidente. José Sangrador,compañero mío en Tabacalera, S. A., viajaba ese día en aquel tranvía cargado de paquetes de Picadura Selecta, que había sacado "de matute" de la Fábrica de Tabacos de Embajadores para venderlos de estraperlo. Cuando se cayó el tranvía al río, José se hundió en él y salió a flote gracias a aquellos paquetes mencionados qúe llevaba escondidos en su ropa, los cuales le hicieron de flotador y le salvaron la vida.

Jose Manuel 18 de enero de 2013 10:31  

Hola Anónimo:
Muchas gracias por la aportación de un recuerdo sobre esta tragedia.
Cuando ocurre un suceso siempre existen casualidades positivas como esta que citas u otras negativas en las que se dan un cúmulo de circunstancias trágicas.
Un cordial saludo.
José Manuel

Carmen ,  20 de enero de 2013 14:43  

Es cierto que hubo más accidentes de tranvías por causa de los frenos. En la carretera de Aragón, actualmente Alcalá, yendo hacia Ventas hubo también un tranvía al que le fallaron los frenos. Era el año 1950, 1951 o 1952. A partir de una parada en cuesta empezó una marcha atrás sin control hasta que se estrelló con otro tranvía. Iba en él mi madre con mi hermana pequeña, de unos tres años, y gracias a que un pasajero levantó en brazos a la niña, segundos antes del impacto, salvó la vida. De lo contrario la cabeza se le podía haber aplastado entre el respaldo del asiento y unas barras de sujeción que había en los primeros y últimos puestos del vagón. Contaba mi madre de cómo la gente asustada se tiraban en marcha. No sé si hubo o no heridos pero sé que ella siempre recordaba ésta anécdota y lo agradecida que estaba a aquel viajero anónimo. Al igual que la mamá de Gloria, asustada, salió corriendo con la niña en brazos hasta llegar a casa y nunca supo hasta donde alcanzó la tragedia.

Jose Manuel 20 de enero de 2013 19:08  

Hola Carmen:
Muchas gracias por comentarnos tu experiencia familiar, afortunadamente con final feliz.
En mi archivo tengo registrado un accidente de características similares en la carretera de Aragón acontecido el 14 de Febrero de 1955, desconociendo si tu y yo nos estamos refiriendo al mismo.
Un cordial saludo.
José Manuel

Mercader ,  5 de junio de 2013 12:24  

Cuando ocurrió el accidente yo me encontraba interno en el Hogar que Auxilio Social tenía en la calle de Águeda Díez, nº. 5. Era un internado en el que mejor o peor se aprendía uno de los oficios que se impartían: mecánica, imprenta, electricidad o carpintería. Los que encontraban trabajo volvían al terminar su jornada a dormir. No recuerdo si fue solamente uno o varios los compañeros que cayeron a la huerta tras romper el pretil del Puente de Toledo, si iban varios y solo cayó uno, lo cierto es que ese uno, creo que se llamaba Munuera, salió ileso pasando un tiempo en el hospital hasta su recuperación, física al menos. Introduzco este comentario con la esperanza de encontrar alguno de los antiguos internos, para intercambiar recuerdos de aquellos años, aunque es muy improbable.
Cuentan los que viajaban en ese repleto tranvía (justo a la hora de salida del trabajo), y salvaron la vida, que la velocidad a la que se precipitó hacía ver un solo poste. A esa hora de la tarde esos cacharros abiertos se llenaban hasta los topes,-nunca mejor dicho,- y parecía redondo lleno de gente colgada de las ventanillas.

Jose Manuel 5 de junio de 2013 14:51  

Muchas gracias Mercader por tu recuerdo de aquella época.
Deseamos que tengas suerte en contactar con tus compañeros de entonces, eso es señal de que también han visto tu comentario y el artículo del accidente.
Un cordial saludo
José Manuel

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